En qué reconocemos a un buen „coach“ , al „coach“ ideal?
¿El “coach” ideal dispone de la autenticidad y la dignidad de un monje budista que acepta a su cliente tal cual es, con una actitud abierta, sin calificarlo, como la Madre Teresa.
Posee competencia terapéutica sin comportarse como un terapeuta. Escucha activamente y comprende las complejas relaciones de la jungla empresarial con sus reglas y obligaciones. Al mismo tiempo sabe que el trabajo no debe ser la única cosa de importancia en la vida de uno.
El coach ideal trae consigo una gran experiencia como consultor sin creer saberlo todo. Se abstiene de dar consejos no pedidos aunque bien intencionados porque sabe que los consejos abundan y pocas veces son seguidos.
El coach ideal puede ponerse en el lugar del cliente como su mejor amigo pero como persona no involucrada él es neutral e imparcial y posee un bagaje rico en métodos que sabe aplicar flexible y adecuadamente. El coach ideal puede hacer preguntas que el cliente todavía no se ha hecho para luego callar y así el cliente pueda escucharse decir cosas que todavía no había escuchado decir. El coach ideal da un Feedback sincero, elaborado con aprecio.
En colaboración con el coach ideal el cliente descubre las enormes habilidades y capacidad de desarrollo que hay en él mientras que el medio que lo rodea sabe exactamente cómo es y desea que siga siendo siempre así o apuesta que nunca podrá cambiar.
El coach ideal no cree saber mejor que su cliente lo que éste tendría que querer, por el contrario lo apoya en el desarrollo de sus objetivos internos y externos y en los pasos a dar para alcanzarlos.
Como un explorador acompaña finalmente al cliente en la realización de sus propias soluciones, descubiertas o creadas por él mismo. Sin embargo, a menudo esto no es necesario ya que la cooperación con el coach ideal es corta y su efecto duradero de tal manera que el cliente pronto continúa aliviado su propio camino.
Y esto alegra profundamente al coach ideal ya que él no vive de la posibilidad de que el cliente lo visite con frecuencia por mucho tiempo sino de las recomendaciones que éste propague al notar la rapidez con que las cosas pueden cambiarse si se aplica la palanca en el punto efectivo exacto.
No se puede resolver un problema con la misma clase de pensamiento con que lo creó. Albert Einstein